Actualmente 800 millones de personas sufren hambre en el mundo, 2 mil millones, carencias alimenticias y casi 3 mil millones viven con un euro al día.
Nos cuesta imaginar las consecuencias en el horizonte del 2050, cuando la población mundial alcanzará los nueve mil millones.
Cuatro multinacionales se reparten el 90% del comercio mundial de la agroquímica, propietario de herbicidas, pesticidas et de semillas, y luchar contra el hambre no forma realmente parte de sus objetivos.
Durante este tiempo los países de la OCDE (las naciones más ricas) consagran cada año 350 mil millones de euros en subvenciones agrícolas que desequilibran el mercado mundial. En el mismo período de tiempo, gastan solo 8 mil millones de euros para ayudar la agricultura de los países en desarrollo.
¿Cuáles son la s soluciones?
-Mejorar los rendimientos utilizando todavía más productos químicos…pero estamos ya saturados.
-Reducir nuestro consumo de carne (10kilos de cereales son necesarios para obtener un kilo de carne). Ésa sería una solución, pero el Banco Mundial del comercio prevé que el consumo de carne aumentará un 50% de aquí al 2020.
-Arrasar los bosques tropicales. Cosa que ya está en proceso, para poder plantar cereales de uso industrial (para fabricar 50 litros de bio-diesel es necesario quemar 232kilos de maíz y con eso, un niño zambiano o mexicano es capaz de vivir un año)
Podemos observar que las soluciones propuestas actualmente no están dirigidas a solucionar el problema, al contrario… y, además, estamos por alto los numerosos daños medioambientales.
¿Qué podemos hacer?
No es tan solo lo que producimos lo que va a determinar el futuro de la agricultura, sino también lo que consumimos.
Es nuestro poder de consumidor el que contribuye a la hora de orientar la evolución de la sociedad, porque nuestras compras están al origen de los medios de producción.
-¿Podemos lamentarnos de que haya hambre en el mundo, pero no utilizar nuestro poder de consumidores para combatir las injusticias sociales?
-¿Podemos denunciar las crecientes emisiones de CO2? ¿Pero no tener en cuenta la huella ecológica de productos en relación a la comida? Modificar nuestros hábitos de consumidores requiere su tiempo, pero nosotros lo conseguiremos, estamos obligados a ello.
Mientras esperamos, combatir el hambre en el mundo no es lo único de lo que nos tenemos que ocupar, pero nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados frente a los 24 000 muertos diarios.
En numerosos países hay una urgencia (38 de los 53 países africanos tiene que importar sus alimentos para rellenar su déficit estructural alimenticio, frente a la subida de los precios, por lo que ellos no podrán comprar lo necesario)
Nosotros, alumnos del Liceo Francés de Bilbao hemos decidido movilizarnos y reaccionar con la participación en la carrera contra el hambre en la 12º edición que se desarrollará el 16 de mayo de 2008.
El año pasado nosotros participamos en esta carrera, lo que nos permitió recaudar 9000€ que ya han sido enviados al Burundi.
Entre las ideas a desarrollar:
Participación masiva
Hacer participar otros colegios (pertenecientes al Eco parlamento de los jóvenes).
Transformar esta carrera en una gigantesca fiesta.
Evitar el despilfarro y poner este día en el centro de desarrollo sostenible.
Pero ante todo, para comprender este grave problema y poder contárselo a los demás, por ello hay que motivarlos a participar con nosotros o nosotros debemos ayudarlos financieramente, por ello parece importante e indispensable hacer un dossier de sensibilización.
Extenso programa en el que el tiempo de prensa como siempre
Jonathan Manrique et Alvaro Eguireun
lunes, 14 de enero de 2008
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