¿Cómo viven los niños en el mundo?
¿Has pensado que tienes mucha suerte de ir al colegio y de vivir en una casa con agua corriente? Hay muchos niños en el mundo que no pueden decir lo mismo.
La mayoría tiene que trabajar, otros llevan una vida nómada o viven en un país en guerra. Aún en situaciones desfavorables, todos tienen el derecho a una educación y a una vida digna, como la tuya.
Fijaos:
En el mundo nacen, de media, 5 niños por segundo. Según los países, éstos no reciben los mismos cuidados y la misma educación.
Así, 12 millones de niños mueren cada año antes de los 5 años, por falta de una buena alimentación y de medicamentos, y los expertos de UNICEF (Naciones Unidas por la infancia) calculan que existe un total de 250 millones de niños explotados, una cifra escandalosa. En África un niño de cada tres trabaja, contra uno de cada cuatro lo hace en Asia y uno de cada cinco en América latina.
En la mayoría de las labores efectuados por los niños, los peligros de que su salud se vea debilitada son graves. Así, la utilización de productos químicos en las industrias de zapatería, de orfebrería y del textil pero también en la agricultura intoxican el organismo frágil de los niños. En la industria de la tapicería o del textil, los niños son introducidos en lugares oscuros y contaminados por el polvo de lana que dañan sus ojos y sus pulmones. Los niños traperos se contagian casi siempre de enfermedades de la piel. Corren el peligro de cortarse y de coger el tétanos... ¡¡Y esto son solo unos ejemplos!!
Los niños que trabajan en la construcción tienen problemas de crecimiento y de malformaciones por el transporte de cargas muy pesadas. Los niños que trabajan en las canteras y las minas son expuestos a la silicosa. Los niños que se prostituyen son cada vez más infectados por el SIDA. Aislados, muchas veces privados de sus familias, sufren de carencias afectivas que les pueden producir secuelas para siempre. Los niños trabajadores (de 5 a 14 años) viven en unas condiciones deplorables y abusan de ellos de muchas maneras.
Obligados a trabajar para sobrevivir y ayudar a sus familias, muchos de entre ellos no van o van poco al colegio. La mayoría de ellos son condenados al analfabetismo de por vida. Cuando ya son adultos, si sobreviven al hambre, a la sed, a los trabajos peligrosos y mal pagados, a la prostitución, al trabajo doméstico transformado en esclavismo, serán analfabetos o iletrados... una realidad inaceptable, ya que les sitúa para siempre en una posición de desigualdad y de inferioridad respecto a nosotros.
Debemos ser conscientes de la necesidad de una educación para todos y actuar, recordando siempre en nuestra memoria esta frase de Gandhi “la pobreza es la fuente más grande de polución”.
¿Cómo actuar?
Hacer caridad, no es la solución y por lo tanto tenemos que encontrar soluciones de durabilidad.
El apadrinamiento de clases solidarias es una de las soluciones, “Aide et Action” propone a los escolares de Europa movilizarse alrededor de un proyecto que contribuirá a mejorar el ambiente escolar de los niños en Togo, Benin o Senegal.
A través de tres correspondencias, en el cuadro del curso escolar, este apadrinamiento permite a los niños de aquí (de primaria) y de allí “concienciarse de los demás y de las diferencias”.
Este año el colegio apadrina a 3 clases africanas, lo que necesita dinero, no solamente para el apadrinamiento, también para el envío de material escolar de primera urgencia.
Debemos entonces movilizarnos y encontrar soluciones
La Tómbola está en camino y debemos todos hacer el esfuerzo necesario para que resulte efectiva.
Unos calendarios están en camino, y habrá que encontrar voluntarios para asegurar la venta y la gestión
Todas vuestras ideas son bienvenidas en este blog.
Gonzalo Guerra y Guillermo Ruiz
martes, 18 de diciembre de 2007
Ecoparlamento de los jovenes
Nuestros hábitos de consumo provocan que los recursos naturales de la tierra se agoten rápidamente, y sabemos, que no van a durarnos para siempre.
Su extracción, pero también y, sobre todo, su transformación en productos consumibles, provocan, entre otras cosas, grandes emisiones de CO2, responsables en gran parte de los cambios climáticos.
Estos cambios climáticos se notan en todo el mundo, pero, tienen proporciones alarmantes, sobre todo en las zonas donde las condiciones de vida son ya bastante complicadas.
Muchos países, ya tocados por la penuria alimentaría y / o el déficit de agua potable, por no nombrar que estos dos problemas están hoy en día al borde de la implosión.
No hace falta decir que éstos, nuestros hábitos de consumo, son en gran parte responsables de todos estos cambios planetarios.
Volverse un consumidor responsable es, por consecuencia, una prioridad y el futuro de nuestro planeta esta en las manos de las nuevas generaciones, es decir en nuestras manos, los dirigentes del mañana.
No hay que olvidar, si deseamos hablar de desarrollo sostenible esta magnífica frase de Saint-Exupéry: “ La tierra es una herencia que tomamos prestada a nuestros hijos”.
Hoy sabemos, ya que nuestros mayores, nuestros profesores, confiesan sus errores y actúan para informarnos.
Y esto es una oportunidad para saber. Pero, ¿tiene todo el mundo este derecho, esta posibilidad?
Tenemos hoy en día en nuestras manos magníficas herramientas para actuar, entre las cuales se encuentran las Agendas 21 (global, local, de grupo). Pero, ¿ cómo vamos a hablar de agenda 21 local si nosotros individualmente no nos comprometemos a crear nuestra Agenda 21 personal?
Sí, debemos comportarnos individualmente como consumidores responsables, ser capaces por ejemplo de hacer un análisis crítico sobre la publicidad mentirosa que incita a nuestras compras impulsivas e innecesarias.
Sí, debemos reciclar, reutilizar, comprender estos mecanismos, motivar y convencer a nuestros alrededores.
Sí, debemos interrogarnos sobre el “precio justo” de las cosas, si queremos actuar eficazmente y sosteniblemente.
Estamos convencidos de todo esto, y aunque es a veces complicado aplicar nuestros conocimientos, no nos rendiremos, ya que no hay otra alternativa.
La preocupación de nuestro grupo se encuentra entonces en algún otro sitio.
Debemos plantar cara a los problemas urgentes, esos problemas que contaminan la vida diaria de millones de seres humanos.
Son muchos, lo sabemos, pero algunos parecen mostrarse en letras mayúsculas.
· EL HAMBRE EN EL MUNDO
· EL DERECHO A LA EDUCACIÓN PARA TODOS
Hace mucho tiempo que nos hablan de la deuda exterior, nuestros estados se esfuerzan por eliminarla desde hace poco, pero ¿por qué? ¿Para abrir lo antes posible una nueva cuenta, para reestablecer nuestra economía?
No es cultivando plantas de uso industrial para satisfacer nuestras feroces necesidades en combustibles que combatiremos el hambre en el mundo.
Durante este tiempo, el coste de las materias de base, como el cereal, aumentan escandalosamente y los países en dificultad tendrán que endeudarse de nuevo para alimentar sus poblaciones.
Y ya que hablamos de deudas, ¿no estamos en deuda nosotros mismos, para aplastar sin descanso estos países sobre el peso de nuestras exigencias?
Nosotros, los jóvenes, tenemos que reaccionar frente a tanta desigualdad que no logramos comprender.
Reaccionar, es pensar y eso está ya bien.
¿Pero de qué nos sirve si esperamos con los brazos cruzados a que las cosas cambien?
Actuemos todos juntos, unamos todos nuestros esfuerzos y demostremos a nuestros padres, nuestros educadores y profesores, que somos capaces de aceptar este desafío.
Gracias a ellos, a su ayuda y su apoyo, comenzamos a movernos, pero, seamos capaces de atrapar esto en nuestras manos y de sobrepasarnos. Hagamos nuestra esta frase de Gandhi: “La miseria es el recurso más grande de polución”.
Éste es nuestro proyecto y esto es lo que les proponemos para hacer, lo que os proponemos de hacer con nosotros:
· Una carrera contra el hambre
Participamos el año pasado, lo que nos permitió recaudar 9.000 Euros para el Burundi (África). Este año nos hemos propuesto el desafío de sobrepasar la suma de 15.000 euros.
Esto, es lo inmediato, es relativamente fácil, pero falta caridad. Pero aun así tenemos que hacerlo ya que es insoportable que 24.000 mueran cada día de hambre mientras que nosotros seguimos haciéndonos los duros delante de los platos que nos presentan.
Tenemos entonces que reaccionar también de forma duradera, de forma a que nuestras ayudas alimenticias se conviertan cada vez más puntuales.
¿Cómo?
Exigiendo, apoyando el derecho a la educación para todos, único y verdadero remedio duradero para la erradicación de la miseria.
· El apadrinamiento de clases solidarias nos parece un buen ejemplo para lo que podemos hacer, ya que se trata ante todo de ayudar a los demás a hacerse cargo, por la vía de la educación.
Pensamos que es en nombre de esta solidaridad que podemos hacer que un día las cosas cambien de verdad, que comprendamos también que un simple gesto como el reciclaje es también solidaridad.
Para terminar, somos perfectamente conscientes que el “Sur” también existe entre nosotros.
Cada invierno, en nuestras propias ciudades, tenemos víctimas de la pobreza, y también tenemos que reaccionar en cuanto a ellos, y no solamente en el plan de la caridad.
Esta lucha contra la exclusión, para la tolerancia, empieza indiscutiblemente en nuestro mismo establecimiento escolar, y no seremos creíbles si no demostramos que somos capaces de empezar por ahí.
Los alumnos del Liceo Francés de Bilbao
Paloma Rodrigo y Mikel García (Traducción)
Su extracción, pero también y, sobre todo, su transformación en productos consumibles, provocan, entre otras cosas, grandes emisiones de CO2, responsables en gran parte de los cambios climáticos.
Estos cambios climáticos se notan en todo el mundo, pero, tienen proporciones alarmantes, sobre todo en las zonas donde las condiciones de vida son ya bastante complicadas.
Muchos países, ya tocados por la penuria alimentaría y / o el déficit de agua potable, por no nombrar que estos dos problemas están hoy en día al borde de la implosión.
No hace falta decir que éstos, nuestros hábitos de consumo, son en gran parte responsables de todos estos cambios planetarios.
Volverse un consumidor responsable es, por consecuencia, una prioridad y el futuro de nuestro planeta esta en las manos de las nuevas generaciones, es decir en nuestras manos, los dirigentes del mañana.
No hay que olvidar, si deseamos hablar de desarrollo sostenible esta magnífica frase de Saint-Exupéry: “ La tierra es una herencia que tomamos prestada a nuestros hijos”.
Hoy sabemos, ya que nuestros mayores, nuestros profesores, confiesan sus errores y actúan para informarnos.
Y esto es una oportunidad para saber. Pero, ¿tiene todo el mundo este derecho, esta posibilidad?
Tenemos hoy en día en nuestras manos magníficas herramientas para actuar, entre las cuales se encuentran las Agendas 21 (global, local, de grupo). Pero, ¿ cómo vamos a hablar de agenda 21 local si nosotros individualmente no nos comprometemos a crear nuestra Agenda 21 personal?
Sí, debemos comportarnos individualmente como consumidores responsables, ser capaces por ejemplo de hacer un análisis crítico sobre la publicidad mentirosa que incita a nuestras compras impulsivas e innecesarias.
Sí, debemos reciclar, reutilizar, comprender estos mecanismos, motivar y convencer a nuestros alrededores.
Sí, debemos interrogarnos sobre el “precio justo” de las cosas, si queremos actuar eficazmente y sosteniblemente.
Estamos convencidos de todo esto, y aunque es a veces complicado aplicar nuestros conocimientos, no nos rendiremos, ya que no hay otra alternativa.
La preocupación de nuestro grupo se encuentra entonces en algún otro sitio.
Debemos plantar cara a los problemas urgentes, esos problemas que contaminan la vida diaria de millones de seres humanos.
Son muchos, lo sabemos, pero algunos parecen mostrarse en letras mayúsculas.
· EL HAMBRE EN EL MUNDO
· EL DERECHO A LA EDUCACIÓN PARA TODOS
Hace mucho tiempo que nos hablan de la deuda exterior, nuestros estados se esfuerzan por eliminarla desde hace poco, pero ¿por qué? ¿Para abrir lo antes posible una nueva cuenta, para reestablecer nuestra economía?
No es cultivando plantas de uso industrial para satisfacer nuestras feroces necesidades en combustibles que combatiremos el hambre en el mundo.
Durante este tiempo, el coste de las materias de base, como el cereal, aumentan escandalosamente y los países en dificultad tendrán que endeudarse de nuevo para alimentar sus poblaciones.
Y ya que hablamos de deudas, ¿no estamos en deuda nosotros mismos, para aplastar sin descanso estos países sobre el peso de nuestras exigencias?
Nosotros, los jóvenes, tenemos que reaccionar frente a tanta desigualdad que no logramos comprender.
Reaccionar, es pensar y eso está ya bien.
¿Pero de qué nos sirve si esperamos con los brazos cruzados a que las cosas cambien?
Actuemos todos juntos, unamos todos nuestros esfuerzos y demostremos a nuestros padres, nuestros educadores y profesores, que somos capaces de aceptar este desafío.
Gracias a ellos, a su ayuda y su apoyo, comenzamos a movernos, pero, seamos capaces de atrapar esto en nuestras manos y de sobrepasarnos. Hagamos nuestra esta frase de Gandhi: “La miseria es el recurso más grande de polución”.
Éste es nuestro proyecto y esto es lo que les proponemos para hacer, lo que os proponemos de hacer con nosotros:
· Una carrera contra el hambre
Participamos el año pasado, lo que nos permitió recaudar 9.000 Euros para el Burundi (África). Este año nos hemos propuesto el desafío de sobrepasar la suma de 15.000 euros.
Esto, es lo inmediato, es relativamente fácil, pero falta caridad. Pero aun así tenemos que hacerlo ya que es insoportable que 24.000 mueran cada día de hambre mientras que nosotros seguimos haciéndonos los duros delante de los platos que nos presentan.
Tenemos entonces que reaccionar también de forma duradera, de forma a que nuestras ayudas alimenticias se conviertan cada vez más puntuales.
¿Cómo?
Exigiendo, apoyando el derecho a la educación para todos, único y verdadero remedio duradero para la erradicación de la miseria.
· El apadrinamiento de clases solidarias nos parece un buen ejemplo para lo que podemos hacer, ya que se trata ante todo de ayudar a los demás a hacerse cargo, por la vía de la educación.
Pensamos que es en nombre de esta solidaridad que podemos hacer que un día las cosas cambien de verdad, que comprendamos también que un simple gesto como el reciclaje es también solidaridad.
Para terminar, somos perfectamente conscientes que el “Sur” también existe entre nosotros.
Cada invierno, en nuestras propias ciudades, tenemos víctimas de la pobreza, y también tenemos que reaccionar en cuanto a ellos, y no solamente en el plan de la caridad.
Esta lucha contra la exclusión, para la tolerancia, empieza indiscutiblemente en nuestro mismo establecimiento escolar, y no seremos creíbles si no demostramos que somos capaces de empezar por ahí.
Los alumnos del Liceo Francés de Bilbao
Paloma Rodrigo y Mikel García (Traducción)
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