martes, 18 de diciembre de 2007

Ecoparlamento de los jovenes

Nuestros hábitos de consumo provocan que los recursos naturales de la tierra se agoten rápidamente, y sabemos, que no van a durarnos para siempre.
Su extracción, pero también y, sobre todo, su transformación en productos consumibles, provocan, entre otras cosas, grandes emisiones de CO2, responsables en gran parte de los cambios climáticos.
Estos cambios climáticos se notan en todo el mundo, pero, tienen proporciones alarmantes, sobre todo en las zonas donde las condiciones de vida son ya bastante complicadas.
Muchos países, ya tocados por la penuria alimentaría y / o el déficit de agua potable, por no nombrar que estos dos problemas están hoy en día al borde de la implosión.
No hace falta decir que éstos, nuestros hábitos de consumo, son en gran parte responsables de todos estos cambios planetarios.

Volverse un consumidor responsable es, por consecuencia, una prioridad y el futuro de nuestro planeta esta en las manos de las nuevas generaciones, es decir en nuestras manos, los dirigentes del mañana.
No hay que olvidar, si deseamos hablar de desarrollo sostenible esta magnífica frase de Saint-Exupéry: “ La tierra es una herencia que tomamos prestada a nuestros hijos”.

Hoy sabemos, ya que nuestros mayores, nuestros profesores, confiesan sus errores y actúan para informarnos.
Y esto es una oportunidad para saber. Pero, ¿tiene todo el mundo este derecho, esta posibilidad?

Tenemos hoy en día en nuestras manos magníficas herramientas para actuar, entre las cuales se encuentran las Agendas 21 (global, local, de grupo). Pero, ¿ cómo vamos a hablar de agenda 21 local si nosotros individualmente no nos comprometemos a crear nuestra Agenda 21 personal?

Sí, debemos comportarnos individualmente como consumidores responsables, ser capaces por ejemplo de hacer un análisis crítico sobre la publicidad mentirosa que incita a nuestras compras impulsivas e innecesarias.
Sí, debemos reciclar, reutilizar, comprender estos mecanismos, motivar y convencer a nuestros alrededores.
Sí, debemos interrogarnos sobre el “precio justo” de las cosas, si queremos actuar eficazmente y sosteniblemente.

Estamos convencidos de todo esto, y aunque es a veces complicado aplicar nuestros conocimientos, no nos rendiremos, ya que no hay otra alternativa.
La preocupación de nuestro grupo se encuentra entonces en algún otro sitio.

Debemos plantar cara a los problemas urgentes, esos problemas que contaminan la vida diaria de millones de seres humanos.
Son muchos, lo sabemos, pero algunos parecen mostrarse en letras mayúsculas.

· EL HAMBRE EN EL MUNDO
· EL DERECHO A LA EDUCACIÓN PARA TODOS


Hace mucho tiempo que nos hablan de la deuda exterior, nuestros estados se esfuerzan por eliminarla desde hace poco, pero ¿por qué? ¿Para abrir lo antes posible una nueva cuenta, para reestablecer nuestra economía?
No es cultivando plantas de uso industrial para satisfacer nuestras feroces necesidades en combustibles que combatiremos el hambre en el mundo.
Durante este tiempo, el coste de las materias de base, como el cereal, aumentan escandalosamente y los países en dificultad tendrán que endeudarse de nuevo para alimentar sus poblaciones.
Y ya que hablamos de deudas, ¿no estamos en deuda nosotros mismos, para aplastar sin descanso estos países sobre el peso de nuestras exigencias?

Nosotros, los jóvenes, tenemos que reaccionar frente a tanta desigualdad que no logramos comprender.
Reaccionar, es pensar y eso está ya bien.
¿Pero de qué nos sirve si esperamos con los brazos cruzados a que las cosas cambien?
Actuemos todos juntos, unamos todos nuestros esfuerzos y demostremos a nuestros padres, nuestros educadores y profesores, que somos capaces de aceptar este desafío.
Gracias a ellos, a su ayuda y su apoyo, comenzamos a movernos, pero, seamos capaces de atrapar esto en nuestras manos y de sobrepasarnos. Hagamos nuestra esta frase de Gandhi: “La miseria es el recurso más grande de polución”.

Éste es nuestro proyecto y esto es lo que les proponemos para hacer, lo que os proponemos de hacer con nosotros:

· Una carrera contra el hambre

Participamos el año pasado, lo que nos permitió recaudar 9.000 Euros para el Burundi (África). Este año nos hemos propuesto el desafío de sobrepasar la suma de 15.000 euros.
Esto, es lo inmediato, es relativamente fácil, pero falta caridad. Pero aun así tenemos que hacerlo ya que es insoportable que 24.000 mueran cada día de hambre mientras que nosotros seguimos haciéndonos los duros delante de los platos que nos presentan.

Tenemos entonces que reaccionar también de forma duradera, de forma a que nuestras ayudas alimenticias se conviertan cada vez más puntuales.
¿Cómo?
Exigiendo, apoyando el derecho a la educación para todos, único y verdadero remedio duradero para la erradicación de la miseria.

· El apadrinamiento de clases solidarias nos parece un buen ejemplo para lo que podemos hacer, ya que se trata ante todo de ayudar a los demás a hacerse cargo, por la vía de la educación.

Pensamos que es en nombre de esta solidaridad que podemos hacer que un día las cosas cambien de verdad, que comprendamos también que un simple gesto como el reciclaje es también solidaridad.

Para terminar, somos perfectamente conscientes que el “Sur” también existe entre nosotros.
Cada invierno, en nuestras propias ciudades, tenemos víctimas de la pobreza, y también tenemos que reaccionar en cuanto a ellos, y no solamente en el plan de la caridad.

Esta lucha contra la exclusión, para la tolerancia, empieza indiscutiblemente en nuestro mismo establecimiento escolar, y no seremos creíbles si no demostramos que somos capaces de empezar por ahí.

Los alumnos del Liceo Francés de Bilbao
Paloma Rodrigo y Mikel García (Traducción)

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